Una casa pensada para adaptarse a la vida familiar

En Les Fonts de Terrassa, el proyecto Fontana parte de una decisión poco habitual: el interiorismo comenzó cuando la vivienda todavía no estaba construida.

Los propietarios compraron la casa sobre plano y pudieron contar desde el principio con el Estudio de Interiorismo Laura Martínez para pensar cómo querían vivirla.

Salón principal de la vivienda Fontana con chimenea, sofá y grandes ventanales

Esa intervención temprana permitió coordinar con la constructora aspectos que normalmente se resuelven por separado, como la distribución, las instalaciones y la iluminación.

El resultado es una vivienda unifamiliar de obra nueva que evita sentirse genérica y organiza sus espacios alrededor de la vida cotidiana de una familia joven.

La zona de día reúne salón, comedor y cocina en una secuencia abierta y luminosa. Los muebles a medida, la madera, los textiles claros y una paleta de blancos, arenas y beige construyen una atmósfera serena, mientras algunos detalles vegetales aportan personalidad sin romper la calma del conjunto.

Índice
  1. El interiorismo empieza antes de levantar la casa
  2. Una zona de día que reúne a toda la familia
  3. Una cocina blanca conectada con el salón
  4. La luz como herramienta para cambiar la atmósfera
  5. Un dormitorio principal sereno y hecho a medida
  6. Materiales cálidos para que una obra nueva se sienta como un hogar

El interiorismo empieza antes de levantar la casa

La principal particularidad de Fontana no está en una pieza aislada, sino en el momento en que se tomaron las decisiones.

El estudio se incorporó al proceso antes de que la obra estuviera terminada y pudo trabajar junto a la constructora para ajustar los puntos de luz, las líneas regulables, las instalaciones y la distribución a las necesidades reales de los propietarios.

El encargo incluía el salón-comedor abierto a la cocina, el despacho, el recibidor, el bajo escalera y el dormitorio principal.

La vivienda debía funcionar para una familia con una niña pequeña, un bebé y rutinas de teletrabajo. Esa información de partida se traduce en una casa conectada, práctica y fácil de adaptar a distintos momentos del día.

Estantería de madera con papel vegetal entre el comedor y el salón de Fontana

Una zona de día que reúne a toda la familia

Salón, comedor y cocina comparten la misma escena sin perder sus usos. La amplitud visual se apoya en la continuidad del suelo y en una base cromática clara, pero también en una distribución que permite integrar cocina, comedor y salón con naturalidad y pasar de una actividad a otra sin interrupciones.

En el salón, el sofá en tonos neutros se combina con una mesa de centro de estructura negra y una composición de televisión en blanco y madera.

La chimenea introduce un punto de profundidad y las plantas suavizan la presencia de la pantalla. Al fondo, los grandes paños acristalados y las cortinas ligeras hacen que la luz tenga un papel protagonista durante el día.

Salón, comedor y cocina conectados en la vivienda Fontana

El comedor ocupa una posición intermedia entre el estar y la cocina. Una mesa redonda de madera favorece una disposición más cercana y se apoya visualmente en un gran espejo enmarcado en madera.

El papel decorativo de inspiración vegetal cubre la pared del fondo y aporta textura sin alejarse de la gama de colores suaves.

Comedor con mesa redonda, gran espejo y papel decorativo vegetal

Una cocina blanca conectada con el salón

La cocina se integra en la zona de día con frentes blancos, una encimera clara y una isla central revestida con un acabado de apariencia madera.

La isla actúa como superficie de trabajo, apoyo para las comidas rápidas y punto de encuentro, una solución especialmente útil en una vivienda familiar.

Desde ella se mantienen las visuales hacia el salón y el comedor. La composición evita que la cocina quede aislada y permite que la actividad doméstica forme parte de la vida común de la casa.

Los pequeños toques verdes y la presencia de materiales cálidos ayudan a que el conjunto resulte menos técnico y más doméstico.

Cocina blanca con isla central de acabado madera en Fontana
Cocina, comedor y salón integrados con iluminación suspendida

La luz como herramienta para cambiar la atmósfera

La iluminación se definió desde el inicio para responder a los distintos usos de la vivienda. Hay puntos técnicos y líneas regulables para las zonas que necesitan una luz más funcional, mientras las luminarias decorativas introducen una escala más cálida en el salón, el comedor y el dormitorio. Esta combinación también resulta útil al decidir cómo iluminar el salón sin perder calidez.

En el comedor, las lámparas suspendidas centran la mesa y acompañan su forma redonda. En el salón, la luz natural entra a través de los ventanales y se filtra mediante cortinas blancas, que tamizan el exterior sin oscurecer la estancia.

El resultado es una iluminación pensada para acompañar la vida diaria y no solo para resolver las necesidades técnicas.

Un dormitorio principal sereno y hecho a medida

El dormitorio principal continúa la misma idea de calma, pero con una atmósfera más recogida. El cabecero de madera a medida ocupa toda la pared y funciona como telón de fondo para la cama, las mesillas y la ropa de cama blanca.

El papel decorativo de dibujo vegetal añade una capa de textura y evita que la madera se perciba demasiado uniforme. Es una solución parecida a la que se busca con el papel pintado en el cabecero: crear un punto focal sin recargar la estancia.

Las cortinas vaporosas dejan pasar la luz y mantienen la conexión con el exterior, mientras la iluminación integrada aporta una escena más envolvente cuando llega la noche.

La composición busca el confort de una habitación de hotel, aunque conserva objetos, textiles y detalles que hablan de una casa vivida.

Dormitorio principal con cabecero de madera y papel decorativo
Dormitorio principal iluminado junto a un ventanal con cortinas ligeras

Materiales cálidos para que una obra nueva se sienta como un hogar

La base mediterránea, contemporánea y atemporal se expresa mediante una paleta de blancos, arenas y beige, combinada con madera natural, fibras y textiles ligeros.

No se trata de llenar la casa de elementos decorativos, sino de introducir variaciones de textura y pequeñas escenas que aporten cercanía.

Las estanterías del salón, el mueble de televisión, el cabecero del dormitorio y la isla de cocina repiten la presencia de la madera en distintos formatos.

Esa continuidad ayuda a unir las estancias, mientras el papel vegetal, las plantas y los objetos de fibras naturales evitan que la neutralidad se convierta en monotonía.

Salón con mueble de televisión, chimenea y sofá en tonos neutros

Fontana muestra así una vía concreta para personalizar una vivienda de obra nueva: tomar las decisiones importantes antes de que los espacios estén terminados y hacer que la distribución, la iluminación y el mobiliario respondan desde el principio a quienes van a vivir allí.

El proyecto de Laura Martínez convierte esa planificación temprana en una casa luminosa, práctica y con una identidad propia.

Proyecto: Fontana
Interiorismo: Estudio Laura Martínez Interiorista
Ubicación: Les Fonts, Terrassa, Barcelona
Tipo de proyecto: Interiorismo y estilismo en vivienda unifamiliar de obra nueva
Fotografía: Yael Vallès

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