Quiet luxury, la tendencia que está transformando los interiores de las viviendas más exclusivas
Todo cambia y se transforma, y el arte y las formas conceptuales también. En este sentido, las nuevas tendencias decorativas en los entornos más lujosos han ido modificándose paulatinamente con el correr de los años.

Lejos han quedado los signos exagerados de ostentación como las enormes lámparas de araña, los sofisticados muebles de firmas reconocidas, los mármoles italianos.
En la actualidad, los diseñadores e interioristas de viviendas consideradas de alta gama se decantan por la discreción, sumando en la calidad de los materiales y sustituyendo el exceso decorativo por el buen gusto.
Esta manera de comprender el interiorismo tiene nombre, se la conoce como quiet luxury, un concepto que podría traducirse como lujo discreto y que cada vez tiene más presencia en las viviendas exclusivas.
La idea se resume en conseguir espacios elegantes, cómodos y acogedores, donde se aprecie la calidad de cada elemento, desde el suelo hasta el último detalle del mobiliario.
El lujo de vivir en una casa pensada hasta el último detalle
Conseguir esa aparente sencillez exige bastante trabajo. De hecho, cuando se encarga un proyecto a un estudio de interiorismo, una buena parte del esfuerzo se dedica a cuestiones que pasan inadvertidas a primera vista.
La distribución de las habitaciones, la entrada de luz natural, las proporciones del mobiliario o la combinación de diferentes texturas requieren una planificación minuciosa.
El resultado debe ser una vivienda en la que todo parezca ocupar su lugar de manera natural. Un salón amplio, por ejemplo, puede resultar mucho más elegante con un sofá de calidad, una mesa de madera maciza y una iluminación bien estudiada que con una colección de muebles caros compitiendo por destacar.
También se presta especial atención a la comodidad. Los propietarios quieren disfrutar de sus casas, recibir invitados, descansar y desarrollar sus actividades cotidianas.
La funcionalidad adquiere tanta importancia como la propia decoración, algo que explica el interés por los muebles personalizados y las soluciones de almacenamiento integradas.
Maderas naturales, piedras nobles y tejidos agradables
Si hay un aspecto que caracteriza al quiet luxury, es su preferencia por los buenos materiales. La madera de nogal, el roble, el travertino, el mármol de acabado mate o los tejidos naturales aparecen con frecuencia en este tipo de proyectos.
Son materiales que aportan calidez y personalidad, además de ofrecer una durabilidad que justifica su elección. Una mesa de madera maciza puede acompañar a varias generaciones, mientras que una piedra natural adquiere un carácter propio gracias a sus vetas y pequeñas irregularidades.
En cuanto a los colores, predominan los tonos arena, crema, beige y marrones suaves. Esta gama cromática ayuda a crear ambientes serenos, aunque también admite pinceladas de verde oliva, azul oscuro o terracota para aportar algo de contraste.
Una elegancia que se disfruta a diario
Otra de las particularidades de esta tendencia es la importancia que concede a las sensaciones. La iluminación indirecta, las alfombras de lana, las cortinas de lino y las tapicerías agradables al tacto contribuyen a que las estancias resulten más confortables.
Incluso la tecnología se integra con discreción, mediante sistemas de climatización ocultos, iluminación inteligente y equipos audiovisuales que apenas alteran la decoración.
En definitiva, el quiet luxury recupera una idea bastante sencilla: una vivienda verdaderamente exclusiva debería resultar tan agradable para vivir como para contemplar. Y eso depende, en buena medida, de saber elegir cada elemento y conceder a la comodidad el lugar que merece.


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