Cómo mantener la casa caliente sin calefacción: 9 trucos prácticos

Cuando baja la temperatura, mantener la casa caliente sin calefacción consiste sobre todo en aprovechar el sol y conservar el calor que ya hay.

Salón acogedor con luz natural de invierno, cortinas, alfombra y manta sobre el sofá

Las alfombras, las cortinas y unos burletes ayudan a reducir la sensación de frío y las corrientes; combinados con hábitos sencillos, pueden hacer más confortable una estancia sin encender radiadores.

Estas medidas no generan calor por sí mismas, así que su eficacia dependerá del aislamiento de la vivienda y del frío exterior.

Empieza por las fugas de aire y adapta la rutina a las horas de sol: suele ser más efectivo que acumular trucos decorativos.

Índice
  1. 1. Aprovecha el sol durante el día
  2. 2. Detén las corrientes de aire en puertas y ventanas
  3. 3. Viste el suelo y las ventanas con textiles
  4. 4. Cierra las puertas y concentra el uso en una estancia
  5. 5. Ventila unos minutos y controla la humedad
  6. 6. Abrígate por capas y muévete de vez en cuando
  7. Qué no hacer para calentar la casa
  8. Una rutina sencilla para conservar el calor

1. Aprovecha el sol durante el día

Abre persianas y cortinas en las ventanas por las que entra el sol para que la luz alcance el suelo y las paredes.

Cuando empiece a caer la tarde, cierra persianas y corre las cortinas: así aprovechas la radiación solar durante el día y añades una barrera frente al vidrio por la noche.

Si una ventana no recibe sol, mantenla cubierta durante las horas más frías. Evita dejar muebles voluminosos justo delante de las ventanas soleadas, porque bloquean la entrada de luz y calor.

2. Detén las corrientes de aire en puertas y ventanas

Revisa los encuentros entre el marco y la pared, la parte inferior de las puertas y la caja de la persiana.

Si notas una corriente, coloca burletes adecuados o sella la rendija con un material compatible con la superficie. En puertas interiores, un bajo de puerta o un burlete textil puede limitar el paso de aire entre estancias.

También conviene comprobar que las ventanas cierran bien. No tapes rejillas de ventilación ni conductos previstos para renovar el aire: las juntas defectuosas se pueden corregir, pero una ventilación necesaria no debe bloquearse.

Manos colocan un burlete adhesivo en el marco de una ventana para reducir las corrientes de aire frío.

3. Viste el suelo y las ventanas con textiles

Una alfombra, sobre todo sobre baldosas o piedra, hace que el suelo resulte menos frío al pisarlo y mejora la sensación de confort.

En ventanas con corrientes, las cortinas tupidas o térmicas añaden una capa entre el cristal y la habitación.

Deja que cubran bien el hueco al anochecer y recoge la tela si tapa una fuente de calor que esté en uso.

Salón acogedor con cortinas gruesas y alfombra que ayudan a protegerlo del frío.

En el dormitorio, una funda nórdica, sábanas de tejido agradable y una manta extra mantienen el calor corporal mientras descansas.

En el salón, una manta a mano y cojines de lana, algodón grueso o terciopelo aportan abrigo allí donde te sientas.

Estos textiles ayudan a estar más cómodo, aunque no sustituyen al aislamiento de paredes y ventanas.

4. Cierra las puertas y concentra el uso en una estancia

Si pasas la mayor parte del día en el salón o en un despacho, cierra las puertas de las habitaciones que no utilizas durante ese rato.

Así limitas las corrientes entre zonas y no dispersas el calor que aportan el sol, las personas o las actividades cotidianas.

Mantén despejadas las salidas de ventilación y no cierres una estancia si tiene aparatos de combustión que necesitan aire.

Por la noche, prepara el dormitorio antes de acostarte: cierra cortinas y persianas, coloca la ropa de cama y ten a mano calcetines o una manta adicional.

Es más útil abrigar el espacio que ocupas que intentar templar toda la vivienda a la vez.

5. Ventila unos minutos y controla la humedad

Ventilar sigue siendo necesario en invierno. Abre las ventanas durante unos minutos, preferiblemente en las horas más templadas, y vuelve a cerrarlas después.

Si puedes, crea una ventilación cruzada breve abriendo ventanas opuestas; es mejor renovar el aire en poco tiempo que dejar una ventana entreabierta durante horas.

Seca la condensación que aparezca en los cristales y evita mantener la ropa tendida en una habitación fría y cerrada.

El exceso de humedad puede favorecer moho y hacer que el ambiente se sienta más desapacible.

Si la condensación o el moho reaparecen, busca la causa y consulta cómo corregirla; ventilar ayuda, pero no arregla filtraciones ni puentes térmicos.

6. Abrígate por capas y muévete de vez en cuando

Para mantener el calor corporal, combina varias capas ligeras, ropa seca y calcetines cálidos.

Si estás sentado mucho tiempo, levántate y muévete unos minutos con suavidad.

Una bebida caliente puede resultar reconfortante, pero no sustituye a calentar de forma segura una vivienda que está demasiado fría.

Qué no hacer para calentar la casa

No uses el horno, la placa de cocina, una barbacoa, un hornillo de exterior ni velas como sistema de calefacción.

Pueden provocar incendios o generar monóxido de carbono; el horno y la placa deben utilizarse solo para cocinar y siguiendo sus instrucciones. Tampoco cubras calefactores que ya tengas ni acerques textiles a ellos.

Si utilizas una estufa de combustión, sigue las instrucciones del fabricante, revisa su estado, mantén la ventilación indicada y aléjala de cortinas, mantas y otros materiales inflamables.

La Comunidad de Madrid recuerda que un uso inadecuado de estufas, braseros y chimeneas puede causar incendios o intoxicaciones por monóxido de carbono.

Una rutina sencilla para conservar el calor

  • Por la mañana: abre las cortinas de las ventanas soleadas y ventila la vivienda unos minutos.
  • Durante el día: aprovecha la luz, cierra las puertas de las zonas que no estés usando y coloca alfombras donde el suelo resulte frío.
  • Al atardecer: baja persianas, corre las cortinas y comprueba las rendijas por donde entra aire.
  • Por la noche: abrígate con capas y usa la ropa de cama adecuada para la temperatura real de la habitación.

Si la casa sigue fría pese a estas medidas, la causa puede estar en un aislamiento insuficiente o una entrada de aire que requiere reparación.

El IDAE recomienda aprovechar la luz natural, ventilar unos minutos y cerrar persianas y cortinas por la noche; para detectar y sellar corrientes, revisa ventanas, puertas y cajas de persiana.

En olas de frío, presta especial atención a niños, personas mayores y quienes tengan problemas de salud, y busca un espacio seguro y templado si la vivienda no permite mantener una temperatura confortable.

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