Una vivienda organizada alrededor de un patio central lleno de vida

En el barrio de San Sebastián, dentro del centro histórico de Mérida, Atelier 16 Proyectos Arquitectónicos recupera una vivienda tradicional y la transforma en Casa Luciérnagas, una casa adaptada a una forma de vida contemporánea sin borrar las huellas de su pasado.

Patio central con piscina y vegetación en Casa Luciérnagas

La intervención conserva los muros de piedra y la cubierta de las dos crujías originales, mientras incorpora nuevos volúmenes, un patio central y una paleta de acabados que hace de la luz uno de los materiales del proyecto.

El resultado es una casa de 179,90 m² en la que la arquitectura existente y las nuevas piezas se relacionan a través de un recorrido común.

La celosía de barro, los mosaicos de pasta artesanales y los muros exteriores de color rosa aportan continuidad visual, pero también producen sombras, reflejos y cambios de ambiente a lo largo del día.

Índice
  1. Una entrada que conserva la memoria de la casa
  2. La primera crujía mezcla piedra, madera y mucha altura
  3. Una cocina donde los mosaicos se convierten en un paisaje interior
  4. La celosía de barro dibuja sombras en los recorridos
  5. Dormitorios serenos conectados con el exterior
  6. El patio central es el corazón de la vivienda
  7. Baños donde el color continúa el relato material

Una entrada que conserva la memoria de la casa

El acceso mantiene una escala doméstica y sobria, con una fachada clara en la que la puerta queda enmarcada por una celosía de barro.

Este primer gesto ya anticipa una de las constantes del interior: los límites no se resuelven siempre mediante superficies opacas, sino con filtros que dejan pasar la luz y permiten intuir lo que ocurre al otro lado.

Entrada de Casa Luciérnagas con puerta de madera y celosía de barro

La primera crujía mezcla piedra, madera y mucha altura

La primera crujía reúne el salón, el comedor y la cocina bajo la cubierta tradicional, cuyas vigas y viguetillas se han conservado.

La altura cercana a los cinco metros refuerza la sensación de amplitud y deja que los muros de mampostería tengan una presencia protagonista, sin necesidad de añadir ornamento.

Salón y comedor de Casa Luciérnagas junto a una celosía de barro

En el salón, las piezas de madera y fibras naturales suavizan la textura rugosa de las paredes. Una mesa de centro construida a partir de una raíz y un gran elemento escultórico introducen formas orgánicas en un conjunto de líneas sencillas.

El suelo de piezas dispuestas en damero añade un contrapunto gráfico que se repite en distintas estancias.

Salón de Casa Luciérnagas con muros de piedra y mobiliario de fibras naturales

Una cocina donde los mosaicos se convierten en un paisaje interior

La cocina se integra en la zona social y concentra buena parte del color de la vivienda. Sobre la encimera blanca, una composición de mosaicos de pasta combina tonos rosados y formas geométricas diseñadas especialmente para el proyecto.

El frente funciona como una pieza mural y da profundidad a una estancia dominada por la piedra vista y la madera.

Cocina de Casa Luciérnagas con mosaicos de pasta artesanales y celosía

La celosía también aparece en la cocina como base de la barra y como separación visual. Su dibujo filtra la iluminación y permite que el aire visual circule entre las distintas zonas.

Así, una solución constructiva sencilla adquiere un papel decorativo sin perder su capacidad para organizar el espacio.

La celosía de barro dibuja sombras en los recorridos

La presencia de la celosía se prolonga hacia los pasillos y los espacios de transición. En uno de ellos, el patrón geométrico se enfrenta a un muro de piedra y a una cubierta ligera, creando una secuencia de luces y sombras que cambia según la posición del sol.

Es el detalle que da sentido al nombre de la casa: los pequeños puntos de luz recuerdan al resplandor intermitente de las luciérnagas.

Pasillo de Casa Luciérnagas junto al jardín con muro de piedra y celosía

Dormitorios serenos conectados con el exterior

La zona privada se reparte en nuevos bloques que se conectan mediante un pasillo común. En el dormitorio principal, el mobiliario se mantiene contenido para que las texturas de la celosía y la relación con el exterior tengan más peso.

Los grandes paños acristalados llevan la vegetación hasta el interior y hacen que el jardín aparezca como una prolongación de la habitación.

Dormitorio principal de Casa Luciérnagas abierto visualmente al jardín

Otro dormitorio combina un muro de piedra visto con paredes claras, textiles suaves y una obra de tonos cálidos.

La mezcla resulta equilibrada porque cada elemento tiene una función distinta: la piedra aporta profundidad, la ropa de cama aligera la escena y la madera introduce una nota más cálida en el conjunto.

Dormitorio de Casa Luciérnagas con muro de piedra y textiles claros

El patio central es el corazón de la vivienda

La nueva distribución gira alrededor de un patio central pensado como punto de encuentro. La piscina ocupa el centro de la composición y se rodea de vegetación, bancos y sillones de fibras naturales.

Al fondo, el rosa de los volúmenes contrasta con el verde de las plantas y con la textura irregular de los muros conservados.

Patio de Casa Luciérnagas con piscina, vegetación y muros de color rosa

Las distintas vistas del patio muestran cómo la casa se abre hacia dentro. Desde la zona de estar exterior se perciben la sala, los dormitorios y los pasillos, mientras las celosías y los árboles aportan privacidad sin cerrar por completo las visuales.

El jardín no aparece como un espacio residual, sino como el lugar que cose las partes antiguas y nuevas de la vivienda.

Patio tropical de Casa Luciérnagas con piscina y muros de mampostería
Hamaca artesanal entre la vegetación del patio de Casa Luciérnagas

Baños donde el color continúa el relato material

Los baños retoman el lenguaje de la casa con lavabos de color rosa, muros de piedra y los mismos mosaicos de pasta que aparecen en la cocina.

El contraste entre las superficies pigmentadas, la grifería oscura y los detalles artesanales evita que estos espacios se perciban como piezas aisladas. Todo forma parte de la misma secuencia de texturas y colores.

Baño de Casa Luciérnagas con lavabo rosa, muro de piedra y mosaicos

Casa Luciérnagas demuestra que una rehabilitación puede conservar el carácter de una construcción histórica y, al mismo tiempo, incorporar nuevas formas de habitarla.

La clave está en conectar los tiempos del edificio mediante recursos concretos: un patio que organiza la vida diaria, filtros de barro que transforman la luz y acabados capaces de unir la piedra existente con la vegetación y el color.

Proyecto: Casa Luciérnagas
Arquitectura, restauración, construcción e interiorismo: Atelier 16 Proyectos Arquitectónicos
Dirección creativa: Arq. Lucía Ríos Santos
Ubicación: Mérida, Yucatán, México
Superficie: 179,90 m²
Mosaicos: Mosaicos Dzununcan, diseño de Atelier16 en colaboración con Adriana Romero
Fotografía: Santiago Heyser

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