Huertos urbanos de madera: cómo cultivar en casa incluso con poco espacio

Cultivar tus propias verduras, hortalizas o plantas aromáticas ya no es algo reservado a quienes tienen un gran jardín.

Huertos urbanos de madera

Una terraza, un patio e incluso un balcón con unas cuantas horas de sol pueden convertirse en un pequeño espacio de cultivo.

Solo hace falta organizar bien los metros disponibles y elegir una solución que permita trabajar con comodidad.

Una alternativa especialmente interesante son los huertos urbanos de madera, como los que puedes encontrar en Maderland.

Además de reunir los cultivos en un mismo espacio, ayudan a integrar el huerto en la decoración exterior de una forma mucho más natural.

Esto resulta especialmente útil en terrazas o patios donde conviven plantas, muebles y otras zonas destinadas al descanso.

Y no necesitas empezar a lo grande. Unas aromáticas, varias lechugas o unas tomateras pueden ser suficientes para descubrir el placer de cortar algo que has cultivado tú mismo unos minutos antes de utilizarlo en la cocina.

Índice
  1. ¿Por qué elegir un huerto urbano de madera?
  2. Dónde colocar un huerto urbano
  3. Qué cultivar según la temporada
  4. Mantenimiento básico de un huerto urbano
  5. Un pequeño huerto que también forma parte del jardín

¿Por qué elegir un huerto urbano de madera?

Las macetas tradicionales siguen siendo prácticas, pero cuando empiezas a acumular varias es fácil terminar con recipientes de distintos tamaños repartidos por toda la terraza.

Una mesa o cajón de cultivo permite concentrar las plantas y mantener el espacio mucho más ordenado.

La madera aporta, además, una cualidad difícil de conseguir con determinados recipientes de plástico: se integra visualmente con facilidad en el exterior.

Combina con plantas, pavimentos cerámicos, piedra, césped o mobiliario de jardín y consigue que la zona de cultivo parezca una parte más del conjunto.

Otro punto importante es el drenaje. Un huerto debe permitir que el agua sobrante salga correctamente para evitar que las raíces permanezcan encharcadas.

Preparar una buena base y utilizar un sustrato adecuado ayuda a mantener unas condiciones más equilibradas para las plantas.

Los modelos elevados tienen otra ventaja práctica: permiten trabajar a una altura más cómoda.

Sembrar, retirar hojas secas, controlar posibles plagas o recoger la cosecha resulta más sencillo cuando no necesitas permanecer continuamente agachado.

Dónde colocar un huerto urbano

Antes de pensar qué vas a plantar, conviene decidir dónde estará el huerto. Y aquí el sol tiene mucho que decir.

En general, las hortalizas necesitan varias horas de luz directa para desarrollarse correctamente, especialmente aquellas que producen frutos, como tomates, pimientos o berenjenas.

Si tienes varias ubicaciones posibles, observa durante unos días cómo se mueve el sol por tu terraza o jardín antes de elegir el lugar definitivo.

No todos los espacios tienen que recibir sol durante toda la jornada. Algunas verduras de hoja y numerosas aromáticas pueden adaptarse a situaciones con menos horas de luz, por lo que también es posible aprovechar terrazas que no tengan una orientación completamente soleada.

El tamaño debe guardar relación con el espacio disponible. En un balcón estrecho interesa dejar suficiente zona de paso y evitar que el huerto se convierta en un obstáculo.

En una terraza grande o un jardín puedes permitirte una superficie de cultivo mayor e incluso dividirla en diferentes grupos de plantas.

También merece la pena pensar en la proximidad a un punto de agua. Puede parecer un detalle menor al principio, pero transportar una regadera todos los días de un extremo a otro de la casa termina siendo bastante menos cómodo de lo que parece.

Qué cultivar según la temporada

Una de las partes más entretenidas de tener un pequeño huerto es que cambia a lo largo del año.

La elección de los cultivos dependerá del clima de tu zona, de las temperaturas y de las horas de sol disponibles.

Primavera y verano

Con la llegada del buen tiempo aumentan las posibilidades. Tomates, pimientos, pepinos o berenjenas son algunos de los cultivos habituales de estos meses.

Si el espacio es reducido, puedes elegir variedades de crecimiento más compacto o utilizar tutores para aprovechar mejor la altura.

También es un buen momento para las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, cebollino, tomillo o romero ocupan relativamente poco espacio y tienen la ventaja de poder utilizarse continuamente en la cocina.

Las fresas son otra opción interesante para un huerto doméstico. Además de producir frutos, añaden un punto decorativo gracias a sus hojas, flores y pequeñas fresas rojas.

Otoño e invierno

El final del verano no significa que el huerto tenga que quedarse vacío. Dependiendo del clima, puedes dedicarlo a cultivos como espinacas, acelgas, lechugas, rábanos, cebollas o algunas variedades de guisantes.

Las verduras de hoja son especialmente agradecidas para empezar, ya que muchas no necesitan tanto espacio como las plantas que producen frutos grandes.

Una buena idea es no intentar llenar toda la superficie desde el primer día. Dejar cierta separación entre plantas facilita su crecimiento y mejora la circulación del aire.

Mantenimiento básico de un huerto urbano

Un huerto pequeño no exige pasar horas trabajando en él, pero sí agradece cierta regularidad. La clave está más en observar que en intervenir continuamente.

El riego es probablemente el cuidado más importante. Durante los meses cálidos habrá que revisar la humedad con mayor frecuencia, mientras que en épocas frías las necesidades suelen disminuir.

En lugar de regar siguiendo una rutina rígida, puedes comprobar el estado del sustrato introduciendo ligeramente un dedo en la tierra. Si todavía conserva humedad, quizá pueda esperar.

También es importante contar con un sustrato suelto, fértil y capaz de retener cierta humedad sin quedarse permanentemente empapado.

Con el paso del tiempo, las plantas consumen nutrientes, así que puede ser necesario incorporar compost o algún abono adecuado para huerto.

Conviene retirar las hojas deterioradas, revisar periódicamente el envés de las hojas y prestar atención a cualquier cambio inesperado.

Detectar una plaga o una enfermedad cuando acaba de aparecer suele hacer mucho más sencillo su control.

En verano, además, la tierra puede secarse rápidamente en los recipientes elevados. Una fina capa de acolchado orgánico ayuda a reducir la evaporación y protege la superficie del sustrato.

Un pequeño huerto que también forma parte del jardín

Cultivar en casa no tiene por qué significar transformar la terraza en una explotación agrícola en miniatura.

Un huerto urbano puede ocupar apenas una parte del exterior y convivir perfectamente con una mesa, unas sillas, una zona de descanso o varias plantas ornamentales.

Precisamente ahí está buena parte de su atractivo. Aprovechas un rincón que quizá estaba vacío, introduces más vegetación y, al mismo tiempo, consigues hierbas y hortalizas que puedes utilizar en tu cocina.

Tampoco hace falta perseguir cosechas enormes. A veces la satisfacción está simplemente en coger unas hojas de albahaca para una receta, cortar unas lechugas o comprobar cómo empiezan a aparecer los primeros tomates.

Incluso con pocos metros cuadrados, cultivar algo en casa cambia la manera de disfrutar del espacio exterior.

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