Loft entre Árboles: una casa de 110 m² donde naturaleza y tecnología conviven en equilibrio

Hay viviendas que buscan destacar sobre el paisaje y otras que prefieren integrarse en él. Loft entre Árboles, un proyecto de Lee Arquitectos ubicado en Lima, Perú, pertenece claramente al segundo grupo.

Loft entre Árboles

Concebida como una pequeña casa de campo de 110 m², la propuesta explora una forma de habitar en la que la arquitectura, la vegetación y la tecnología forman parte de una misma experiencia.

Firmado por el arquitecto César Lee, el proyecto parte de una idea aparentemente contradictoria: combinar la tranquilidad asociada a la naturaleza con las comodidades de una vivienda contemporánea y tecnológica, sin que ninguno de estos dos mundos termine imponiéndose sobre el otro.

El resultado es una construcción ligera y muy transparente que parece extenderse entre los árboles.

Grandes superficies acristaladas, una marcada presencia del acero y una cubierta de pronunciado desarrollo horizontal construyen una vivienda desde la que el jardín está permanentemente presente.

Índice
  1. Una arquitectura que busca desaparecer entre el paisaje
  2. Acero corten para conectar arquitectura y naturaleza
  3. Un salón abierto completamente al jardín
  4. La iluminación también decora
  5. Un dormitorio sencillo donde el paisaje vuelve a ser protagonista
  6. Un baño completamente envuelto en tonos rojizos
  7. Tecnología que intenta pasar desapercibida
  8. Un jardín diseñado como parte de la vivienda
  9. Una casa pequeña con muchas ideas para inspirarse

Una arquitectura que busca desaparecer entre el paisaje

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es precisamente su escala.

En lugar de recurrir a grandes volúmenes, la vivienda se desarrolla principalmente en horizontal mediante una estructura baja rodeada de vegetación.

La cubierta, con generosos voladizos y una línea muy limpia, refuerza esa sensación de ligereza.

una casa de 110 m² donde naturaleza y tecnología conviven en equilibrio

Buena parte de las fachadas se resuelve mediante cerramientos de vidrio de suelo a techo, de modo que las estancias mantienen una relación visual constante con el exterior.

Desde el salón se observan árboles, gramíneas y diferentes especies del jardín. Desde el dormitorio sucede prácticamente lo mismo. Incluso al recorrer la casa, la vegetación aparece una y otra vez detrás de los cerramientos acristalados.

Fachada acristalada rodeada de vegetación

El paisaje deja así de funcionar como una simple vista agradable desde las ventanas y pasa a convertirse en parte del propio interior.

Acero corten para conectar arquitectura y naturaleza

La elección de materiales también desempeña un papel fundamental.

Uno de los protagonistas es el acero corten oxidado, utilizado como una piel que aporta carácter a la vivienda.

Sus tonalidades marrones y rojizas establecen un interesante vínculo cromático con la tierra, los troncos y la vegetación del entorno.

Frente a la frialdad que muchas veces asociamos con la arquitectura metálica, aquí el acero adquiere una apariencia mucho más cálida.

Además, se combina con grandes planos de vidrio y perfiles negros muy delgados, creando una composición en la que se alternan superficies opacas y transparentes.

En el suelo aparecen porcelanatos que reproducen la apariencia de la madera natural. Esta elección permite introducir otra textura cálida sin romper con el lenguaje contemporáneo del proyecto.

El contraste resulta especialmente interesante: metal, vidrio y acabados de aspecto madera comparten espacio sin competir entre sí.

Un salón abierto completamente al jardín

El corazón de la vivienda es un espacio abierto que reúne salón y cocina.

La ausencia de demasiadas divisiones permite aprovechar mejor los metros disponibles, pero también hace posible que las vistas atraviesen prácticamente todo el interior.

El mobiliario contribuye a mantener esa sensación de fluidez. En el salón, un sofá de formas curvas rompe deliberadamente con la geometría recta de la arquitectura.

Frente a él, una mesa de centro de silueta orgánica vuelve a introducir formas imperfectas que recuerdan a las que encontramos en la naturaleza.

La cocina se concentra en un volumen compacto situado al fondo. Una pequeña península revestida con un acabado pétreo funciona como superficie de trabajo y barra para dos personas.

Esta distribución permite que la cocina esté completamente integrada en la estancia sin adquirir un protagonismo excesivo.

También resulta interesante el uso del color. Los tonos neutros del sofá y el suelo conviven con verdes oscuros, superficies metálicas, acabados rojizos y pequeños acentos decorativos más intensos.

La iluminación también decora

Si durante el día el gran protagonista es el paisaje, por la noche ese papel lo asume la iluminación.

El proyecto utiliza diferentes tipos de luz para transformar la percepción de los espacios.

La iluminación indirecta aparece bajo muebles, detrás de algunas obras de arte y en encuentros entre diferentes superficies, creando profundidad sin necesidad de llenar las habitaciones de lámparas.

Pero existe también una pieza que busca deliberadamente llamar la atención: una luminaria escultórica roja suspendida sobre el salón.

Su trazo irregular contrasta con las líneas ortogonales de la arquitectura y tiñe de rojo parte del techo cuando se enciende.

Iluminación decorativa en el interior de Loft entre Árboles

Más que proporcionar una iluminación general, funciona como una pieza visual capaz de cambiar por completo la atmósfera de la estancia.

En el exterior, pequeñas luminarias situadas a nivel del suelo permiten destacar la vegetación y remarcar determinados recorridos sin competir con la arquitectura.

Un dormitorio sencillo donde el paisaje vuelve a ser protagonista

El dormitorio mantiene el mismo lenguaje que el resto de la vivienda.

Las superficies metálicas oscuras envuelven la estancia mientras una gran abertura acristalada conecta directamente con el jardín.

La cama, tapizada en tonos neutros y acompañada por textiles blancos, ocres y verdes, suaviza el carácter industrial de los revestimientos.

La decoración es deliberadamente contenida.

Dormitorio con vistas al jardín en Loft entre Árboles

En lugar de llenar las paredes de objetos, se utilizan pocas piezas con bastante presencia, entre ellas una gran obra situada sobre el cabecero y retroiluminada mediante luz indirecta.

El resultado vuelve a demostrar una de las claves del proyecto: cuando el exterior está tan presente, el interior necesita menos elementos para resultar interesante.

Un baño completamente envuelto en tonos rojizos

El baño propone una atmósfera muy diferente.

Aquí desaparece buena parte de la transparencia del resto de la vivienda y se apuesta por un espacio mucho más envolvente, revestido casi por completo con grandes piezas de aspecto pétreo en tonos rosados y rojizos.

Baño revestido en tonos rojizos con iluminación indirecta

Su superficie moteada aporta textura mientras que las griferías, el lavabo y los perfiles negros introducen contraste.

La iluminación vuelve a desempeñar un papel protagonista. Las líneas de luz indirecta recorren distintos encuentros del revestimiento y remarcan la geometría del espacio.

El resultado es un baño pequeño pero con una identidad muy marcada, una buena demostración de cómo trabajar con un único material dominante puede generar mayor sensación de continuidad visual.

Tecnología que intenta pasar desapercibida

La otra gran idea que recorre Loft entre Árboles es la integración tecnológica.

En lugar de convertir televisores, pantallas y dispositivos en protagonistas visuales, el proyecto plantea que la tecnología aparezca únicamente cuando resulta necesaria.

Interior del Loft entre Árboles abierto al jardín

Los dispositivos inteligentes de Samsung se integran dentro de la arquitectura y el mobiliario con la intención de reducir su impacto visual.

Es un planteamiento especialmente interesante en una vivienda cuya principal virtud es precisamente la conexión con el entorno: la tecnología está presente, pero procura no competir con las vistas, los materiales ni la vegetación.

Un jardín diseñado como parte de la vivienda

El proyecto no se entiende sin su paisajismo.

Alrededor de la casa se combinan árboles existentes con gramíneas, agaves, arbustos y diferentes superficies minerales.

La vegetación no aparece organizada como un jardín excesivamente rígido, sino mediante composiciones que buscan un aspecto más natural.

Jardín naturalista alrededor del Loft entre Árboles

Gravas en distintos tonos, restos de troncos y especies de diferentes alturas ayudan a crear textura alrededor de las fachadas acristaladas.

Esta elección resulta especialmente acertada porque hace que, desde el interior, las ventanas funcionen casi como grandes cuadros vegetales que cambian con las estaciones y con la luz del día.

Una casa pequeña con muchas ideas para inspirarse

Loft entre Árboles demuestra que una vivienda no necesita una enorme superficie para ofrecer una experiencia espacial interesante.

Sus 110 m² se apoyan en una distribución abierta, grandes superficies acristaladas, pocos materiales bien seleccionados y una iluminación estudiada para generar diferentes ambientes.

Arquitectura contemporánea integrada en el paisaje

Pero quizá su lección más interesante sea otra: interiorismo y paisajismo funcionan mucho mejor cuando se diseñan como partes de una misma casa.

Aquí el jardín no empieza cuando termina el salón. Los árboles, las plantas, los reflejos del vidrio, el acero oxidado y los tonos tierra atraviesan visualmente toda la vivienda.

Y precisamente ahí reside la personalidad del proyecto: en conseguir que arquitectura, decoración, tecnología y naturaleza no parezcan elementos independientes, sino diferentes capas de una misma forma de habitar.

  • Proyecto: Loft entre Árboles
  • Arquitectura: Lee Arquitectos / César Lee
  • Ubicación: Lima, Perú
  • Superficie: 110 m²
  • Fotografía: Renzo Rebagliati.

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